SI SABES DE ALGUNA HISTORIA DE TESOROS, O ALGUNA LEYENDA TE INVITO A PARTICIPAR EN ESTE BLOG DE BUSCADORES DE TESOROS, ES UN BONITO HOBBIE APARTE ESTAS CON LA NATURALEZA, DEJA TU CORREO ELECTRONICO, PUEDES DEJAR ALGUN MENSAJE ESTE ES MI CORREO victor_exploradores_delta@hotmail.com ADEMAS TE INVITO A QUE DEJES TUS COMENTARIOS EN CADA UNO DE LOS TEMAS ASI PUEDO VER MIS ERRORES Y SABER SI LES GUSTARON ESTOS TEMAS QUE SON PARA USTEDES. AGRADESCO A TODOS LOS PAISES QUE NOS VISITAN APOYANDO ESTE BLOG COMO: MEXICO, ESTADOS UNIDOS, ESPAÑA, COLOMBIA, REPUBLICA DOMINICANA, BOLIVIA, VENEZUELA, CHILE, PARAGUAY, PERU, ALEMANIA, JAPON, ENTRE OTROS. MUCHAS GRACIAS. ////// People from EE.UU please welcome to our personal blog, In this place you can read a lot of histories about Guaymas, Sonora and another places such as Empalme, San Jose, San Carlos, etc. Regards.

sábado, 25 de diciembre de 2010

EL TESORO DEL CERRO DEL ELEFANTE DE GUAYMAS SONORA





Exploración al Cerro Del Elefante
Guaymas Sonora 12 De Diciembre 2010
BITACORA DE EXPLORACIÓN


Salimos a explorar este cerro Llamado "El Cerro Del Elefante", por qué parece un elefante "echado", mi compañero Alberto Noriega y su Servidor, comenzamos a las 10:00 AM, llegando a espaldas de un negocio dejando el carro y comenzamos a subir dicho Cerro, en la parte media de este cerro hay una cuervas medianas ahí procedimos a meter el detector y no nos marco nada, en ese lugar encontramos una placa de un carro del año 1946, cuando llevaba el detector en mi espalda cosa curiosa sentí como si dieran dos palmadas al disco del detector y se me hizo raro, por qué el compañero estaba un poco arriba y no pudo a ver sido él, no sentí miedo se me hizo raro este suceso y no le comente nada a mi compañero y así seguimos ascendiendo al cerro al cual estaba muy escabrosa subimos checando con el aparato detector pero no áyanos nada otra cosa curiosa siempre qué pasaba por ese Cerro sentía una energía parecida a la adrenalina, algunas personas me comentan qué ala mejor serian los espíritus de ese lugar qué me están llamando, solo Dios sabe. Y al fin llegamos a la cina del Cerro sintiendo el gusto y la alegría de el haber llegado hasta la cima de dicho Cerro y me puse a a abrir mi biblia y a rezar una oración y dando Gracias a Dios.

La Historia del Cerro Del Elefante comienza así, está escrita por el maestro Juan Ramírez Cisneros, donde viene publicado en su libro "Sucedió en Sonora".


EL TESORO DEL CERRO DEL ELEFANTE

El Cerro Del Elefante es uno de los más particulares y majestuosos de todos los qué nos rodea en la Bahía de Guaymas.
Su Nombre no podía estar mejor aplicado. Diríase qué, en efecto, ahí junto al campo del Tiro Del Club Guaymense, un enorme paquidermo quedo convertido por extraño sortilegio, en impresionante mole de pierda.
Asegura la tradición oral Guaymense qué en el último tercio del siglo pasado sentó ahí sus reales una numerosa aguerrida cuadrilla de salteadores de camino, cuyo jefe era un individuo no menos bravo y audaz a quien llamaban "El Gabilondo". Este era querido y respetado por sus hombres pese a ser cruel y desconfiado en extremo, más que nada porque siempre había conducido a la partida con tal fortuna que no fallaban golpe alguno, e incluso se habían enfrentado en varias ocasiones ala triste Celebre acordada, haciéndole morder el parvo. A tal grado era desconfiado "El Gabilondo" qué nunca comía alimento alguno qué no fuera preparado por el mismo, por el obvio temor a ser enyerbado. En el Elefante habitaba en una pequeña cueva muy alejada de la otra grande donde se asentaban todos sus hombres a los qué solo visitaba una vez al día muy de madrugada para no volverlos a ver hasta el siguiente. Aún más en sus delictuosas correrías, aquel bandido jamás cabalgaba junto a su gente si no retirado de ella a vanguardia o retaguardia del grupo.
Esta precaución extrema, irónicamente, le causaría como le veremos la muerte.
Aquél conjunto delictuoso tenían pactado el siguiente compromiso (Trabajarían) por el tiempo suficiente para acumular una riqueza cuantiosa, luego viajarían al Rancho los Nogales, en la frontera donde harían la repartición y se desbandarían. El grave trato no escrito entre bandidos y por lo tanto inviolable, incluía la clausula qué nombraba tesorero único al propio "Gabilondo". Esté acumularía el considerable producto de sus depredaciones en un lugar qué el solo conocería y qué revelaría hasta el momento mismo de emprender la ultima cabalgata pactada.
El "Gabilondo" por supuesto ocupaba un sitio estelar en la lista de pendientes de las fuerzas depresivas de la Farria Dictadura Porfirista.
Se agrega qué ya estando muy próxima en día de disolver aquélla singular sociedad el jefe discutió muy agriamente con uno de sus hombres a tal grado qué el insubordinado se aparto en definitiva de la compañía. Aquella trásfuga terminó por repetir la vieja y reprobable acción de Escáriote.
Se presento a las autoridades y les prometió entregarles al "Gabilondo" a cambio de $500.00 pesos.
Aclaro qué esos $500.00 pesos de aquellos pesos nuestros qué circulaban libremente en loa Estados Unidos y en medio mundo más, luciendo orgullosos sus águila de frente y sus considerables leyes de Oro y Plata.
Pues bien el traedor llevo a los rurales hasta el propio reductor de sus ex compañeros con tan buena fortuna qué llegaron cuando la partida no estaba en su campo. Es de creerse qué andaban en una de sus correrías. Esto dio oportunidad a los de la ley de emboscarse siguiendo las convenientes indicaciones del Judas y esperaron. Apoco regresaron los bandidos y para su mala surte el "Gabilondo" fiel a su costumbre cabalgaba aquel desgraciado día ala vanguardia. La cerrada balacera advirtió a lo grueso de la partida qué algo andaba chueco. Un hombre decidido dio espuelas a su caballo y subió con precaución a una pequeña loma el cuadro qué vio le hiso suspirar con tristeza. El jefe herido ya de muerte a duras penas se mantenía asido a dos manos de la cabeza de la cilla. Su caballo más por la fuerza de la costumbre qué por la rienda se dirigió al sitio hasta la cueva de su amo y se detuvo de alguna manera el bandido se apio y tambaleante llego a una piedra y se recargo pesadamente en la piedra.
Los de la acordada como el hermoso corrido llegaron tendiéndole el sable, pero el hombre ya no pudo defenderse. Rápidamente lo condujeron a Guaymas sin embargo se les murió en el camino. La gente del "Gabilondo" por supuesto se alejo fue del lugar violentamente pues en el sitio estaba como dijera la chabalada de ahora infestada de chivas. Cuando renació la calma regresaron a buscar y rebuscar el desconocido deposito de las cuantiosas riquezas malabidas, pero nunca dieron con el convencidos al fin de la inutilidad de sus esfuerzos cada quien tomo su propio camino maldiciendo la mala suerte y también la exagerada desconfianza de su inolvidable capitán.

CREO YO AMIGO LECTOR qué algún día esos hombres decidido a los qué la gente llama locos por buscar afanosamente por lo qué no han perdido van a correr con mejor fortuna que los muchachos del "Gabilondo" ¡Eso que ni qué!

(ESE LOCO SOY YO UNO DE TANTOS BUSCADORES DE TESORO Y LO VOY A ENCONTRAR CON LA BENDICIÓN DE DIOS ALGUN DIA).

Esta narración fue escrita por mi hija Elizabeth Pérez.

Publicar un comentario en la entrada