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viernes, 24 de diciembre de 2010

Historia antigua de San José de Guaymas


Antes de la llegada de los españoles a Sonora, la región que fue conocida como San Joseph de Guaymas era visitada por indígenas pimas bajos y por las bandas de los guaimas y los jupamguaimas que eran cazadores recolectores de la misma raza que los concaac o seris. Seguramente iban a buscar alimentos como almejas, ostiones, pescado y animales de cacería.






Juan María de Salvatierra




Marqués José de Gálvez



El año de 1701 se estableció la misión de San José de la Laguna por el misionero jesuita Juan María de Salvatierra quien en 1697 había fundado la misión de Loreto en Baja California y necesitaba una base para enviar sustentos desde Sonora a la península. Esta misión se encontraba a unos dos kilómetros al este del actual poblado, en las cercanías de una pequeña laguna que se formaba con las aguas de lluvia.



La misión se fundó a finales de abril o principios de mayo de 1701 y el padre Salvatierra regresó a Loreto pero dejó encargado de ella al también jesuita Manuel Díaz quien se encargó de instruir en el cristianismo a los nativos que acudían al lugar. Para 1704 se encontraba al frente de la misión el padre Francisco María Piccolo y se habían construido corrales para el ganado, se había mejorado el edificio que servía de iglesia y vivían en la región alrededor de 500 indígenas, la mayoría de los cuales eran pimas. El 2 de abril de ese año de 1704, la misión recibió la visita del padre Eusebio Francisco Kino quien desde su misión de Dolores en la Pimería Alta, condujo un hato de ganado para las misiones de la (Baja) California. Kino se sorprendió mucho al ver que el ganado se podía cargar desde los corrales directamente a los barcos. Así lo asienta en su libro “Favores Celestiales” con lo cual se demuestra que los barcos entraban a San José en esa época.



A pesar de ser de la misma raza, los seris eran enemigos de los guaimas y en varias ocasiones atacaron la misión, destruyendo la iglesia. Los jesuitas la reconstruían una y otra vez y así fue pasando el tiempo. Luego de una gran rebelión de los seris y un nuevo ataque a San José en 1759, sus moradores decidieron abandonar el pueblo y fueron a refugiarse en Belén, uno de los pueblos yaquis. En este lugar, los últimos guaimas se fueron mezclando con yaquis y pimas y desaparecieron como grupo étnico pero permaneció su nombre en el de San José de Guaymas y el de San Fernando de Guaymas (en donde se encuentra la actual población llamada Heroica Guaymas de Zaragoza).

De esa época data uno de los más antiguos mapas que existen de este poblado, elaborado en 1750 a 1760 aproximadamente. En dicho mapa aparece con el nombre de S. Joseph de Guaimas, hacia el norte aparece el nombre Opan Guaimas y se puede apreciar que a lo que hoy es la ciudad de Guaymas se le nombra Puerto de San Xavier.







Mapa que aparece en el libro “Rudo Ensayo” del jesuita Juan Nentwig.





En vista de la rebelión pima de 1751 y los constantes ataques de los seris, el gobierno virreinal de la Nueva España hizo preparativos para solucionar estos problemas. Se ordenó que viniera una gran expedición militar a combatir a los indígenas alzados la cual se llamó “Expedición Sonora” que constaba de varios cientos de soldados los cuales se iban a combinar con las tropas presidiales del norte del estado para atacar a los indígenas en sus reductos del Cerro Prieto. Para recibir a la Expedición Sonora se construyó un cuartel con las características de un fuerte en San José de Guaymas. Esto ocurría en los años de 1767 y 1768. El cuartel lo edificó un grupo de soldados del presidio de San Carlos de Buenavista al mando del capitán Lorenzo Cancio. Era un edificio cuadrado de adobe con cuatro torreones en las esquinas, situado en el llano cercano al estero.



De repente, llegaron unas órdenes secretas desde España. El rey Carlos III, por medio de un decreto, expulsaba a todos los jesuitas de sus posesiones en América. Los soldados capturaron a 50 de ellos en Sonora y Sinaloa y los concentraron en el cuartel que se estaba construyendo en San José de Guaymas para desde ahí enviarlos por barco hacia el centro del país y posteriormente a Europa. Los misioneros, muchos de ellos ancianos o enfermos, sufrieron muchas penalidades en ese lugar pues su cautiverio se prolongó por muchos meses. Finalmente fueron enviados por mar a Nayarit cuando se tuvo noticia de que la Expedición Sonora al mando del coronel Domingo Elizondo estaba por llegar.

Se dispuso el ataque a los indígenas de tal manera que los militares de Elizondo atacarían el Cerro Prieto por el sur y los soldados presidiales por el norte. Sin embargo, los seris y pimas, grandes conocedores del terreno no pudieron ser capturados. La expedición fue un fracaso aunque se logró que disminuyeran las correrías de los indígenas.



Entre los soldados que venían en esa expedición estaba una compañía de catalanes que llegaron directamente de España. Se les envió a Sonora y también a California, que en ese entonces formaba parte de la Nueva España.



Uno de los catalanes que vinieron en esa ocasión era el señor Juan Pujol y Masmitja, sargento de la compañía de voluntarios catalanes a quien mucho le gustó San José de Guaymas a tal grado que solicitó permiso al rey para traer familias catalanas para la población de tierras y prospectar minas. Obtenido dicho permiso, tiempo después trajo a un grupo de catalanes que llegaron a San José en agosto de 1779, formaron una colonia y se establecieron en El Cochori. Aún quedan ahí unas ruinas en el lugar de lo que fue la colonia catalana. En esta región todavía quedan descendientes de este primer Pujol que vivió aquí.



Desde hacía ya algún tiempo se había pensado que era necesario hacer una reforma fiscal, militar y administrativa en las provincias del norte de la Nueva España para que fueran más eficientes en el cobro de los impuestos y le costaran menos dinero al erario virreinal. Con ese propósito vino a lo que se llamó las Provincias Internas el marqués José de Gálvez, ministro plenipotenciario del rey de España, con poderes para tomar decisiones y reformar la administración pública.



Fue así como, el 31 de agosto de 1769, Gálvez emitió un decreto desde el Real de Los Alamos para la fundación oficial del puerto de Guaymas. Este decreto se refiere obviamente a San José de Guaymas pues en aquellos años era el asentamiento que existía y en el propio decreto se aclara que se construyan casas y se repartan solares en el lugar en el que “se haya establecido uno de los cuarteles de la Expedición de Sonora”. José de Galvez nunca estuvo en San José de Guaymas pues designó para esa misión al cadete Soto Ponce de León, del Regimiento que se encontraba en el cuartel. Desde esa fecha empezó de nuevo el asentamiento de colonos quienes recibieron solares, tierras de cultivo, exenciones de impuestos y otras facilidades para que se estableciera una población permanente. Llegaron algunos españoles pero la mayoría de los habitantes eran mestizos e indígenas, sin embargo el número de estos primeros pobladores era bastante reducido. En el año de 1828, se reporta que en San José de Guaymas vivían 90 familias.



Para 1790 el edificio del cuartel estaba en ruinas. Los pocos habitantes del pueblo se dedicaban a la agricultura y había algo de comercio por medio del puerto. Para entonces las operaciones se llevaban a cabo en lo que hoy es Guaymas pues se necesitaba un puerto con mayor profundidad para recibir barcos más grandes que ya no podían entrar a San José. Existían en esa villa autoridades de la Aduana que viajaban a San Fernando de Guaymas cuando llegaba algún barco.



Poco a poco fue adquiriendo importancia la villa de San Fernando de Guaymas mientras la perdía San José. Al venir la independencia aumentó el tráfico marítimo y la Aduana se trasladó a San Fernando en 1823, pero ambas comunidades eran consideradas como una sola. Fue así como el 14 de abril de 1825, el Congreso Constituyente del estado de Occidente decretó la creación del municipio de San José y San Fernando de Guaymas.

Durante algunos años todavía fue San José la población más importante pero poco a poco, al crecer en importancia los comercios en la Villa de San Fernando, el pueblo fue quedando reducido a una comunidad agropecuaria en donde se establecieron ranchos y haciendas. Algunos de los propietarios de tierras fueron las familias Robinson, Carpena, Parodi, Espriú, Uruchurtu, etc… Para finales del siglo XIX existían las haciendas de El Pardo de la familia Martínez, Laurita de los sucesores de Robinson y Aranjuez de don Agustín Bustamante además de las haciendas de don Juan N. Bringas. Se exportaba naranja y tomate a los Estados Unidos por medio de carros refrigerados del ferrocarril.



En San José y sus alrededores se dieron algunos hechos históricos dignos de mención como por ejemplo la capitulación o rendición del conde Gastón de Raousset Boulbon en 1852 ante las tropas del general Blanco. Los franceses a cuyo mando estaba el conde, acababan de tomar a sangre y fuego la población de Hermosillo y esperaban que los sonorenses los apoyaran en sus planes de apoderarse del estado. Al no obtener ningún apoyo se dirigieron hacia Guaymas pero al verse rodeados por las tropas del general Blanco y ante la disentería que atacó gravemente al conde, optaron por rendirse. Esto sucedió casi dos años antes de la batalla del 13 de julio de 1854.



También es interesante lo que sucedió en 1865 durante la Intervención Francesa y el Imperio de Maximiliano de Habsburgo, luego de que a finales de marzo de ese año, las tropas francesas al mando del general Castagny atacaron el puerto de Guaymas y los soldados republicanos comandados por el general Ignacio Pesqueira y el general Patoni tuvieron que retirarse hasta un paraje conocido como el valle de La Pasión, al norte de San José de Guaymas. En ese lugar se dio uno de los episodios más extraños de la confrontación entre franceses y mexicanos.



En efecto, en mayo de 1865, una partida de tan solo cincuenta jinetes franceses al mando del coronel Teódulo Garnier atacó sorpresivamente el campamento mexicano en el que había mas de mil soldados republicanos, sembrando el desconcierto y hasta el pánico entre esas tropas sonorenses que iniciaron una vergonzosa desbandada. A esta acción se le conoce en la historia de nuestro estado como “El Desastre de La Pasión”



En San José nació quien llegaría a ser Gobernador del Estado (1943-1948) y Presidente de la República (1932-1934), el general Abelardo Rodríguez Luján quien fue conocido como Abelardo L. Rodríguez. Este distinguido sonorense fue un destacado militar, un empresario muy exitoso y un político importante pero quizá su cualidad más importante fue que estableció una Fundación llamada “Esposos Rodríguez” que se dedicó a la filantropía para promover la educación y otras actividades altruistas. Esta Fundación todavía existe en la ciudad de Hermosillo.



La buena situación de las empresas agrícolas prevaleció hasta los tiempos de la Revolución Mexicana que vino a trastornar el orden establecido. A partir de entonces se dio un declive en la actividad agrícola, el pueblo de San José fue atacado en varias ocasiones por grupos de yaquis alzados que causaron no pocas muertes entre los vecinos, especialmente entre los chinos que vivían en el pueblo dedicados al comercio y a la horticultura. Parece ser que los yaquis sentían una fuerte antipatía hacia estos orientales.



Para mediados del siglo XX se empezó a notar que los pozos se estaban salando y era cada vez más difícil la producción. Los ejidos que se formaron se sostenían a base de la pequeña ganadería y un poco de agricultura pero sin llegar a los niveles que en un día se alcanzaron en San José. Se establecieron varias granjas avícolas pequeñas que poco a poco fueron desapareciendo. La población aumentó en las últimas décadas y el progreso ha llegado aunque lentamente a esta comunidad que fue la precursora de Guaymas.


En la actualidad se observa una transformación de San José. Sus habitantes han diversificado sus actividades, existen mejores posibilidades de obtener una educación, las comunicaciones han mejorado y se puede esperar que el progreso llegue a este bonito y pintoresco rincón de nuestro estado.
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